Despertares
I
¿Cuál es el resultado de esos diagramas existenciales
que cobijas en el seno de tu pena? Atmósfera: nicho pedestre de libres
insanidades, suero perpetuo de egos en boga, insomnes; de un afecto henchido,
pronto a estallar, paulatino pero inminente; en un bosquejo de dudas certeras,
de afirmaciones confusas, de resultados abiertos, de sangre sin coagular, que
fluye, pinta, derrocha vida desde la muerte.
II
Una gran eufonía
interna como melodía del dolor. Y esas manos cansadas de tu abuela sobre tu
hombro; el suspiro ahogado de un instante de placer inmortal, como un ser para la muerte como acto total de
vida. La poesía como orgasmo, ¡Dejá esos libros que te están quemando la
cabeza! Sí, ¡Que la quemen!, que arda en las brasas etimológicas del más puro
lenguaje: el del instinto, fuera de
coerciones, lejos de la cobardía llana y viscosa del hombre maduro: una triste letanía
sentimental, un mero caer en el tiempo infiel.
III
Abismo, un vértigo expropiante, que aliena los amores
fosilizados, que desnuda y señala tu cuerpo, ¡Ahí estás! ¡Blando!, ¡esquivo de
fuego! Renazcamos. ¡Cometamos actos de humanidad! Asaltemos a la razón, burlemos el proyecto común que repiten multitudes.
El látigo de la cultura sobre tu lomo, es un desafío ya no un dogma; es la
libertad en los ojos de tu hija creyendo en la imaginación como única verdad;
son las lagrimas como erupciones de pasión que intentan escapar.
Marvel Aguilera
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