lunes, 7 de enero de 2013

Despertares


Despertares

I

¿Cuál es el resultado de esos diagramas existenciales que cobijas en el seno de tu pena? Atmósfera: nicho pedestre de libres insanidades, suero perpetuo de egos en boga, insomnes; de un afecto henchido, pronto a estallar, paulatino pero inminente; en un bosquejo de dudas certeras, de afirmaciones confusas, de resultados abiertos, de sangre sin coagular, que fluye, pinta, derrocha vida desde la muerte.

II

Una gran eufonía interna como melodía del dolor. Y esas manos cansadas de tu abuela sobre tu hombro; el suspiro ahogado de un instante de placer inmortal, como un ser para la muerte como acto total de vida. La poesía como orgasmo, ¡Dejá esos libros que te están quemando la cabeza! Sí, ¡Que la quemen!, que arda en las brasas etimológicas del más puro lenguaje: el del instinto, fuera de coerciones, lejos de la cobardía llana y viscosa del hombre maduro: una triste letanía sentimental, un mero caer en el tiempo infiel.

III

Abismo, un vértigo expropiante, que aliena los amores fosilizados, que desnuda y señala tu cuerpo, ¡Ahí estás! ¡Blando!, ¡esquivo de fuego! Renazcamos. ¡Cometamos actos de humanidad! Asaltemos a la razón, burlemos el proyecto común que repiten multitudes. El látigo de la cultura sobre tu lomo, es un desafío ya no un dogma; es la libertad en los ojos de tu hija creyendo en la imaginación como única verdad; son las lagrimas como erupciones de pasión que intentan escapar.


Marvel Aguilera

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